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La TAC de cráneo es un estudio de imagen no invasivo utilizado como complementación diagnóstica. Esta utiliza los rayos X en forma de espectro continuo, para obtención de imágenes tridimensionales del cuerpo humano en forma de cortes de hasta 8 mm de grosor. Nos es útil para detectar diferentes alteraciones a nivel cerebral como lo son hemorragias, tumores, entre otras. A continuación aprenderás a interpretar de una forma sencilla y práctica cuales son los principales signos imagenológicos para detectar una alteración a nivel endocraneal.

Antes de empezar debes saber que…

La propiedad que tienen los rayos X de atravesar la materia con diferentes absorciones, depende de la sustancia y su estado físico, obteniendo así tejidos radio transparentes (dejan pasar los rayos X observandose en color negro) y sustancias radiopacas (absorbe los rayos X y  se observan blancas). El cuerpo humano puede dividirse en cuatro densidades fundamentales:

  • Densidad del aire: (hipodenso) Negro.
  • Densidad de la grasa/masa: (isodenso) Gris.
  • Densidad del agua:  Negro grisáceo, si agregas contraste se observa blanca.
  • Densidad del hueso: (Hiperdenso) Blanco.

La densidad se mide en escalas Hounsfield. Entre mayor sea la densidad de la materia, menos atraviesan los rayos X, volviéndolos así hiperdensos (blanco). El utilizar material de contraste esta indicado en aquellos casos que no se tiene un diagnóstico claro, ayudándonos a mejorar con este la visibilidad de estructuras o fluidos corporales. Así realizamos un diagnóstico más certero.

¿En qué casos te es útil una TAC de cráneo?

  • Sin contraste
    • Enfermedad cerebro vascular (infarto o hemorragia)
    • Traumatismos
    • Control de hidrocefalia no tumoral
  • Con contraste
    • Sospecha de tumor o malformación arterio-venosa
    • Sospecha de hidrocefalia
    • Epilepsia tardía
    • Control postquirúrgico de tumores
  • Con o sin contraste
    • Proceso inflamatorio
    • Enfermedad degenerativa

Estructuras anatómicas básicas que debes distinguir

Lóbulos cerebrales (frontal, temporales, parietales y occipital), sustancia blanca y gris del cerebro, recordando que la primera es más hipodensa que la segunda, los 4 ventrículos, la arteria cerebral media y la cerebral posterior. Así cómo los plexo coroideos, el seno sagital y transverso, no te olvides de de los senos paranasales (frontales, etmoidales, esfenoidales y maxilares). El cerebro está protegido por hueso y meninges, éstas últimas son tres estructuras llamadas duramadre, aracnoides y piamadre, respectivamente si tomando desde la más externa hasta la más interna. Con lo anterior se establece que un hematoma epidural se encontra antes de las meninges; el hematoma subdural se encuentra entre aracnoides duramadre; y el hematoma subaracnoideo se encuentra entre el aracnoides y piamadre.

Ahora si, los 8 pasos…

No existe un orden predeterminado para realizar la lectura de un estudio de imágen, pero recuerda que entre más sistemático lo realices, más sencilla será la tarea y también evitarás cometer errores por omisión.

Paso 1

Observar y determinar que corte tiene tu TAC, recuerda que según el plano del cuerpo que tomes como referencia, será el que observarás en tu imagen. Los principales planos son: sagital, coronal y axial

Paso 2

Verifica integridad del hueso observando la existencia de fracturas, depresiones, cambios en la densidad de este mismo o aparición de nuevas calcificaciones.

Recuerda que existen calcificaciones normales que aparecen en diferentes etapas de la vida como la de glándula pineal, cuerpo coroideos y hoz del cerebro.

Paso 3

Ve si la edad que tiene tu paciente corresponde al grado de atrofia cerebral observada, recordando que a mayor edad las circunvoluciones adelgazan y las cisuras se ensanchan. Entre las patologías que puedes encontrar en atrofia temprana: Encefalopatía por VIH, meningitis primaria, toxicomanías, alcoholismo crónico y uso prolongado de esteroides.

Paso 4

Comprueba la simetría de tu TAC, observar si la imagen se encuentra centrada o rotada, para así poder establecer si existe desplazamiento de la línea média. Para verificarlo se traza una línea imaginaria desde la cresta frontal hasta la protuberancia occipital, si existe una diferencia mayor o igual a 1.4 cm se establece que existe desplazamiento. Si encuentras desplazamiento de la línea puedes  sospechar de una tumoración, hematoma subdural o subaracnoidea. Debes tomar en cuenta que las estructuras anatómicas del cerebro, al igual que en todo el cuerpo, son simétricas por lo que cualquier diferencia entre ambos lados puede ser indicio de alguna patología.

Hemorragia cerebral
TAC de cráneo que muestra hemorragia cerebral con extensión a ventrículos, desviación de la línea media y efecto en masa.

Paso 5

Examina tamaño de los ventrículos, si existe un aumento o inchazón puedes sospechar de hidrocefalia, hemorragia subaracnoidea, meningitis o alguna otra patología crónica. Si encontramos una disminución en el tamaño de los ventrtículos esto puede ser indicativo de hipertensión craneal ideopatica, pseudo tumor cerebral, edema cerebral difuso, entre otros.

Paso 6

Observa la estructura del parénquima cerebral, detectando en éste destrucción anatómica o cambios en la densidad, sospechando así de lesión tumoral, sangrado, malformación vascular. El cambio de densidad en los ganglios basales nos puede hacer sospechar en un aneurisma o infarto.

Paso 7

Nunca olvides verificar la estructura de los senos venosos cerebrales, en especial el sagital y transverso. Si observas un cambio de densidad en estas estructuras es posible que exista una trombosis cerebral.

Paso 8

Revisa los senos paranasales; recuerda que estos se observan hipodensos debido a que se encuentran llenos de aire. Si existe un cambio en ésta densidad puede deberse a una sinusitis o a un hemoseno.

Referencias

  1. Alvarez, C. P. &  Casanova, R. G. (2013). Diagnostico por imagen. Interamericana: MacGrawHill
  2. Cárdenas, C. V. et al  (2012). Hipertensión intracraneal ideopatica: Hallazgos TC y RM. (S-0978 ). Granada: Sociedad Española de radiologia médica. 10.1594/seram2012/S-0978.
  3. Palacios, E., Stoopen, M. & Garcúa, T. M. (2012). Cabeza y cuello. En,  Avance en el diagnostico por imagen. Buenos Aires, Argentina: Journal.

Última edición:31/07/2015 a las 14:00 hrs

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Kiara Moreno Rodríguez. Médico. Autor y colaborador en Sapiens Medicus y CURSALIA. Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara.