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¿De guardia en medicina interna y debes colocar la sonda nasogástrica? Si no recuerdas como hacerlo, podrías causarle molestias a tu paciente (o hasta un reflejo vagal). A continuación te explicamos cómo colocarla en sólo 7 pasos y te damos varios consejos para no fallar.

Si es la primera vez que vas a colocar una sonda nasogástrica (SNG) (y también si ya lo haz hecho antes) no puedes negar que es uno de los procedimientos más temidos, pues no siempre sale a la primera y es difícil coordinarte con el paciente para que coopere. Por si fuera poco, puedes colocarla en vías aéreas (en lugar de digestivas) con repercusiones muy graves.

¿Sonda o no Sonda?

Existen indicaciones precisas para este procedimiento y que es importante mencionar:

  • Como parte del tratamiento de íleo, obstrucción intestinal o pancreatitis pues mejora el malestar del paciente, disminuye o evita los vómitos recurrentes y además, puedes controlar la evolución de estas condiciones.
  • Para administración de medicamentos, medios de contraste oral o carbono activado en intoxicaciones; sobre todo si tu paciente tiene daño neurológico o no puede tragar.
  • Alimentación directa en la cavidad gástrica.
  • En lavados gástricos para remover sangre o coágulos y así facilitar el uso de endoscopia, entre otras funciones.

No obstante, no está indicado en pacientes con:

  • Estenosis esofágica por el riesgo que existe de perforar el esófago.
  • Fractura de base del cráneo o fractura facial por el riesgo de lesionar todavía más las estructuras anatómicas.
  • Várices esofágicas por el riesgo de sangrado causado por lesión directa.
  • Diátesis hemorrágica pues cualquier trauma mínimo que le causes al esófago, faringe o estómago aumentará el riesgo de sangrado.

1. Ahora sí, sube a tu carrito el siguiente material:

  • Sonda nasogástrica de 14-16 Fr (en niños se utiliza la sonda 8Fr y en prematuros 5Fr).
  • 2 pares de guantes (mínimo 1).
  • Gel lubricante.
  • Lidocaína en spray.
  • Cinta de tela para fijación: 2 cuadrados del tamaño aproximado de la nariz y 2 tiras más o menos largas y delgadas.
  • Jeringa de 20 ml.
  • Estetoscopio.
  • Frasco con solución.
  • Residente, enfermero, interno, o familiar que te pase el material cuando tengas los guantes puestos (pensándolo bien, ellos pueden ir fuera del carrito).
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2. ¿Por dónde empiezo?

  • Antes que nada explícale al paciente en qué consiste el procedimiento y recuérdale por qué es necesario que coopere contigo: para hacerlo rápido, fácil y a la primera.
  • Pídele que permanezca sentado sobre su cama.
  • Si realizas el procedimiento en un paciente intubado, explícale lo mismo al familiar (recaba consentimiento informado si tu hospital lo requiere).

3. Anestesia para la molestia y, ¿qué tan profundo?

  • Aplica 2 disparos de la lidocaína en spray directamente en la faringe del paciente para minimizar sus molestias.
  • Mide la sonda para saber cuánto debes introducir: sostén la punta de la sonda en la punta de la nariz, mídela al lóbulo de la oreja, y de ahí a la apéndice xifoides, formando un 7 con ella. Cuenta las marcas de la sonda que estarán adentro para no confundirte; o bien, coloca tu propia marca con un plumón indeleble limpio en la porción de la sonda que llegó al apéndice xifoides.

4. Agachado para que pase

  • Colócate los guantes, lubrica la sonda con gel e imprégnala con la lidocaína en spray (de preferencia con ayuda de alguien).
  • Inicia introduciendo la SNG horizontalmente (por la porción delgada y fenestrada, obviamente) en una fosa nasal.
  • Ya que pases las coanas, pide al paciente que flexione su cabeza hasta que su barbilla toque su pecho (en intubados NO DEBES movilizar nada). Adviértele que, cuando sienta la sonda en su garganta, debe tragar saliva repetidamente para cerrar la glotis y que hacer que la sonda llegue al esófago. Esta es la parte más difícil del procedimiento, no se desesperen.
  • Si comienza a toser descontroladamente… ¡Vade retro, estás en la tráquea! Saca la sonda con precaución, pero sin regresarte a las coanas (a menos que sea necesario), y espera a que pase el ataque de tos.
  • Deja de introducir la sonda cuando llegues a la marca que memorizaste (o colocaste) previamente.
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5. *Prfff* o *blub*

  • Una vez dentro, jala el émbolo de tu jeringa de 20 ml con una mano (mientras detienes la sonda con la otra), embónalo en el extremo libre de la sonda, ausculta en epigastrio y presiona el émbolo de la jeringa para introducir aire en el estómago. Si escuchas un burbujeo o gorgoteo ¡Felicidades! la sonda está dentro. También puedes aspirar con la jeringa para comprobar que salga contenido gástrico, aunque no siempre funciona. Si no escuchas nada, introduce un poco más la sonda y repite el paso anterior; si continuas sin escuchar, retírala un poco hasta que suene.
  • Si introdujiste toda la sonda y no escuchas nada, revisa la cavidad oral, puede que esté hecha rollo y que tu paciente la esté masticando.
  • Otro riesgo es que esté en vías aéreas. Observa cuidadosamente la sonda en la fosa nasal, buscando vaho o vapor dentro de la sonda. Otra forma para comprobarlo es colocar el extremo grueso de la sonda dentro de un frasco con agua; si se producen burbujas, mala señal. Estos métodos son especialmente útiles en pacientes intubados.
  • Solicita una radiografía de tórax que confirme la posición de la sonda en pacientes intubados (o pediátricos, en lo que todo es más complicado), o si estás inseguro.

6. Fijación para siempre (o hasta que se la arranque)

  • Limpia la nariz del paciente con una torunda o gasa con alcohol.
  • Pega un cuadro de cinta sobre el dorso de la nariz.
  • Pega un extremo de la primer tira de cinta en el cuadro que colocaste previamente. Rodea la sonda con 2 o más vueltas, y pega el otro extremo de la cinta en el mismo cuadro. Realiza lo mismo con la segunda tira.
  • Por último, coloca el segundo cuadro de cinta sobre las anteriores, para fijar todo (Tip: el último cuadro puede estar más ancho para cubrir todo).
  • También puedes fijar la sonda a la bata del paciente (solo si queda visible y no muy apretada), para evitar jalones involuntarios.
  • Advierte al paciente que al inicio sentirá molestias e incomodidad por tener la sonda puesta, esto es normal y con el paso del tiempo se acostumbrará. También es importante comentar que tenga cuidado de no realizar movimientos muy bruscos que pudieran sacarla.
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7. Como tu no lavas las sábanas…

Ya terminaste, solo falta el punto más importante: tapar la sonda con una jeringa embonada, un frasco de solución vacía, o incluso si tiene la indicación, una bolsa de recolección. De no hacerlo, puedes esperar regaños constantes de parte del paciente, el familiar, el personal de limpieza, y/o los enfermeros.

Referencias

  1. Frota Cavalcante, T., Leite de Araujo, T., Souza Oliveira, A.R. (2014). Efeitos da sondagem nasogástrica em pacientes com acidente cerebrovascular e disfagia. Revista brasileira de Enfermagem, 67 (5), 825-831.
  2. Odin A., R., Bordeianou, L. (2013).Nasogastric and nasoenteric tubes.. En Post TW (Ed). UpToDate, Waltham, MA. Recuperado de http://www.uptodate.com/home/index.html
  3. Secretaría de Salud. Norma Oficial Mexicana NOM-149-SSA1-1996, que establece las especificaciones sanitarias de las sondas para alimentación (1996). México; D.F.

Última modificación: 19/06/2015 a las 15:34

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Hugo Omar Reyes Zaragoza. Médico pasante. Autor y colaborador en Sapiens Medicus y CURSALIA. Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara.