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Cada año celebramos el día del médico, una de las profesiones más antiguas, demandantes y filantrópicas de la historia de la humanidad. En todas las épocas el ser humano se ha visto amenazado por el dolor, la enfermedad y la muerte, a los que ha intentado enfrentarse con todas sus fuerzas y con los medios que dispone. El médico ha sido su más férreo defensor; sin embargo, hoy en día esta noble profesión enfrenta grandes retos éticos, sociales, políticos, económicos y de inseguridad. De ahí que surja la interrogante de si el día del galeno sea ocasión para celebrar o reflexionar.

La vida: Sacrificio de los médicos en conflictos (de intereses)

Los conflictos internacionales, en especial la guerra civil siria y el conflicto en Aleppo, son el primer foco rojo al que debemos prestar atención. El 29 de abril del 2016 el Washington Post reportó sobre la muerte del último pediatra de esta ciudad, el Dr. Muhammad Waseem Maaz. Este médico estaba por iniciar guardia nocturna en el hospital al-Quds, instalación apoyada por la organización Médicos sin fronteras.

Cuando los bombardeos se intensificaron, el staff trasladaba a los neonatos en incubadoras a la planta baja para asegurarlos. El Dr. Maaz salía de la unidad de cuidados intensivos y se dirigía al servicio de urgencias de este hospital para iniciar horas extras. Una bomba de las fuerzas de Bashar al-Ásad cayó sobre esta instalación matando al menos a 50 personas, entre las que se encontraba el pediatra.

En hechos más recientes, Médicos sin Fronteras reportó hace unos días que, desde julio del 2016, 23 hospitales han sido atacados por las fuerzas gubernamentales y que ninguno, de los 150 que apoyan, ha librado daños. Cada 25 minutos en promedio muere una persona en Siria derivado de este conflicto. Lo peor de todo es que ni siquiera se respeta la labor o la vida de nuestros colegas galenos y los demás profesionales de la salud, quienes aman su profesión y ponen en riesgo su integridad por salvar a niños, mujeres y hombres.

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En Latinoamérica se vive lo mismo, a su manera

Aunque no se vive en una situación de guerra como en Aleppo, en muchos países de Latinoamérica los médicos nos vemos enfrentados a escasez de recursos e inseguridad para poder atender a nuestros pacientes. Tal es el caso de Venezuela, donde su dictador Nicolás Maduro ha rechazado ayuda internacional a pesar de la situación tan precaria. Según datos reportados por la cadena de noticias ABC, se estima que se carece del 95% de los recursos necesarios para la atención médica de la población.

A nivel nacional, hay más de 40 mil personas esperando cirugía y en el Hospital Universitario de Caracas hay pacientes que han estado aguardando más de un año para recibir atención. Quienes no pueden costear un hospital privado, deben comprar por cuenta propia lo requerido para su atención en uno público. Por si eso fuera poco, el hospital infantil ha tenido que cerrar su cocina; mientras que en el de maternidad, más de 101 neonatos han muerto dentro de los primeros 3 meses del 2016 y 101 madres han corrido con la misma suerte para finales de junio.

 En México la situación no es muy diferente.

En las áreas rurales, pero también en hospitales de las grandes urbes, se vive una falta de recursos e inseguridad que denigran nuestra profesión. Tal es el caso del Hospital Civil de Guadalajara en junio del 2016, donde se tuvo que “priorizar por unas horas”, la atención a urgencias médico-quirúrgicas, obstétricas y neonatales. Según testimonio de médicos adscritos y residentes aún persiste escasez de materiales; todo ello debido a un adeudo del gobierno a dicho nosocomio por los servicios prestados a la población durante más de 4 años.

“Dada la escasez de recursos, muchas veces tenemos que decidir quien vive o muere; es una situación a la que no deberíamos de tener que enfrentarnos.”

La situación de inseguridad para los médicos en México es realmente alarmante. En especial para aquellos en formación que se encuentran en zonas rurales realizando el servicio social, tanto de la carrera como el de la especialidad. Tan solo de enero del 2007 a diciembre del 2015, se reportaron 84 agresiones y 7 asesinatos de médicos en formación en 21 estados del país. Según la ANFEM, cada mes se reciben alrededor de 10 denuncias de amenazas o agresiones, siendo Michoacán, Guerrero y Chihuahua las principales entidades.

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En múltiples ocasiones, los médicos son secuestrados por parte de los delincuentes para llevarlos a atender a alguno de sus compinches, herido en algún enfrentamiento armado; amenazando incluso con matarlos si no le salvan la vida al delincuente herido. ¿Cómo es entonces que se espera que cumplamos adecuadamente con nuestra labor? Sin condiciones tan básicas, como jornadas o guardias de no más de 12 hrs. o un lugar digno y seguro de trabajo. ¿Cómo podemos atender adecuadamente o salvar una vida si no contamos con el material indispensable?

Momento, también los médicos “tenemos velita en el entierro”

La crisis de salud en Latinoamérica, en especial en México, no se debe por completo a la corrupción y/o falta de recursos económicos, legislativos, laborales o de seguridad. También nosotros como médicos contribuimos a todo ello. Resalta la falta de voluntad, por parte de miles de galenos, de mantenerse leyendo, formándose y actualizándose. El más grande error que podemos cometer cuando egresamos de la facultad es pensar que, con nuestra cédula en mano, se acabó el estudio. Con ello faltamos al principio hipocrático de “primum non nocere”, ¿cierto?

Por otro lado, la actitud de indiferencia, despotismo y/o arrogancia con la que muchos de nosotros atendemos a nuestros pacientes, principalmente en instituciones públicas, pone en duda nuestra ética profesional. En muchas ocasiones nos olvidamos de que el paciente está pagando por los servicios prestados a través de sus impuestos, contrato laboral o incluso directamente a la institución en cuestión.

En hospitales, tanto públicos como privados, cientos de médicos están involucrados en actos de corrupción al p.e., cobrar por pasar al paciente al frente de una lista de gente esperando recibir cirugía. Por el lado privado, grupos de médicos realizan trasplantes con protocolos de 15 días de duración con tal de operar; mientras que este proceso dura un año o más. De una u otra manera, muchos médicos perdemos tarde o temprano la pasión por nuestra profesión y sobre todo nuestra ética y vocación, ya sea por dinero, influencias o simplemente por quedarnos en nuestra zona de confort.

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¡Feliz día del Médico!

A pesar de la adversidad que vivimos, cada uno de los que nos dedicamos a la medicina, sea durante nuestra formación o ejercicio de la profesión, debemos creer firmemente en aquello que nos motivó en primera instancia a ser médicos. Aquello que quedó en nuestra memoria y recitamos al unísono con nuestros futuros colegas: consagrar nuestras vidas al servicio de la humanidad. Al fin y al cabo, todo aquello que hagamos o dejemos de hacer, influirá en la salud de nuestros pacientes.

El día del médico debe celebrarse, pero también ser ocasión de reflexión, tanto de lo que ocurre en el mundo y a nuestros colegas en el frente de batalla, como de nuestra actitud, conocimiento y vocación hacia tan humana profesión. ¡Feliz día del médico!

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