A continuación revisamos los datos clave para determinar la etiología de la gastroenteritis, saber si es necesario dejar al paciente en observación y brindar un adecuado manejo. De igual manera es sumamente importante que sepas cómo prevenir y tratar la deshidratación como complicación primaria y potencialmente grave de la diarrea infecciosa y deshidratación en pediatría.

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Según el CENETEC, la diarrea es la deposición tres o más veces al día o con una frecuencia mayor que lo normal para la persona, de heces sueltas o líquidas.  Un 70-80% suele ser de origen viral, de las cuales en su mayoría son por rotavirus; un 10-20% es ocasionada por bacterias como E. Coli. Acorde al tiempo de evolución del cuadro clínico, puedes definirla como aguda si el cuadro se resuelve en 14 días o menos, si ésta se prolonga por más tiempo,  se considera crónica. La infección se transmite por alimentos o agua de consumo contaminados, o bien de una persona a otra.

Para realizar el diagnóstico, conocer lo siguiente te ayudará a orientar tu diagnóstico y el origen de la diarrea (bacteriana, viral, parasitaria o alguna otra patología aledaña):

  • Cambio en la consistencia de evacuaciones
  • Aumento en la frecuencia de las heces
  • Presencia de moco y/o sangre
  • Así cómo presencia de síntomas cómo:
    • Náuseas
    • Vómitos
    • Cólico abdominal

Normalmente cuando se habla de evacuaciones muy líquidas, abundantes y frecuentes, las causas más comunes suelen ser por infecciones de origen viral. En cambio si las evacuaciones están acompañadas con moco y/o sangre puedes sospechar que la causa es de origen bacteriano o parasitaria, en las cuales también se puede presentar dolor abdominal tipo cólico. En casos especiales puede existir cambios de coloración en las heces, como  en la salmonella, en la cual se refiere un color verdoso o más conocido como “sopa de chícharos”; en el cólera, las heces suelen poseer un tono blanco y consistencia muy líquida referida como “agua de arroz”.

Está indicado realizar exámenes de laboratorio solo cuando no se nota mejoría del paciente en 7 días, si el niño estuvo en zonas endémicas de cólera, existe moco o sangre en las evacuaciones (disentería), se sospecha de septicemia, incertidumbre sobre la causa del cuadro diarreico por falla al tratamiento o existe inmunocompromiso.

¿Qué hacer ante un cuadro diarréico?

Cualquiera que sea la etiología, se debe considerar a la diarrea como una pérdida de agua y electrolitos por las heces. Por lo anterior el objetivo primordial será mantener un equilibrio hidroelectrolítico, así como nutricional. Se ha demostrado que la rehidratación con jugos, bebidas edulcoradas, té o agua de arroz, son menos eficaces que la rehidratación con vida suero oral (SRO).

Para la rehidratación de tu paciente se recomienda el uso de SRO porque se ha demostrado con su uso menor índice de falla en la rehidratación y gran reducción del gasto fecal. El SRO contiene Na+= 75 mmol/L, K+= 20 mmol/L, Cl= 65 mmol/L, Citrato = 10 mmol/L y glucosa = 75 mmol/L. (OMS 2002). En las diarreas causadas por cólera, no se recomienda el uso de SRO por riesgo de hiponatremia.

Evaluación del estado de deshidratación

Lo más importante en el manejo de un paciente pediátrico que presenta un cuadro diarreico, es evitar que presente un estado de deshidratación. Los datos de deshidratación son:

  • Mucosas secas
  • Llanto sin lágrimas
  • Signo del lienzo húmedo
  • Patrón respiratorio anormal (taquipnea)
  • En recién nacidos fontanelas deprimidas

Entre los factores que favorecen la deshidratación se encuentran: menores de un año o aquellos lactantes con bajo peso al nacer; si presenta más de 5 evacuaciones o más de 2 vómitos en las últimas 24 horas; aquellos niños que no pueden ingerir por sí solos líquidos o no toleran la vía oral; los lactantes que no han recibido leche materna; todo niño que se encuentre desnutrido; la presencia de evacuaciones con moco y sangre, así como el uso indiscriminado de antibióticos.

Grados de deshidratación

  • Deshidratación leve (<3%): Sin signos ni síntomas .
  • Deshidratación moderada (3-8%): Sed, comportamiento inquieto o irritable, reducción de la elasticidad de la piel y ojos hundidos.
  • Deshidratación severa (>9%): Choque, con pérdida parcial, falta de diuresis, extremidades frías y húmedas, pulso rápido y débil, tensión arterial baja o no detestable, y palidez.

Hospitalización de tu paciente

Debes recordar que no siempre se necesita hospitalizar a lo niños cuando presentan un cuadro diarreico, puesto que este problema puede ser controlado en casa. Con excepción del niño en estado de choque o con deshidratación grave; aquellos que presenten deshidratación leve-moderada deben ser observados en hospital por lo menos durante 6 hrs (lograr rehidratación exitosa en 3-4 hrs y mantenimiento de esta en las 2-3 hrs posteriores); pacientes con mayor riesgo de deshidratación o que presenten anormalidades neurológicas; falla del tratamiento SRO o sospecha quirúrgica; niños cuyos padres o cuidador no son diestros en el manejo de la enfermedad.

¡Ahora si, rehidratalo!

Plan A de hidratación

Para pacientes con enfermedad diarreica sin deshidratación con atención en el hogar, indicando signos de alarma.  Continuar la alimentación habitual, aumentando la ingesta de líquidos con SRO, niños menores de un año 75 ml y mayores 150 ml, ofrecidos a cucharadas después de cada evacuación.

Plan B de hidratación

Para pacientes con diarrea y deshidratación con atención en la unidad de salud. Administrar 100 ml/kg a dosis fraccionadas cada 30 min durante 4 hrs. Si presenta vómitos, esperar 10 min y ofrecer nuevamente más lento. Si el paciente mejora pasar a plan A, al contrario repetir el plan B otras 4 hrs y si no presenta mejoría pasar a plan C.

Plan C de hidratación

Pacientes con choque hipovolémico por deshidratación. Administrar solución hartan o salina al 0.9% en bolo, la primera hora 50 ml/kg, y las siguientes dos horas posteriores 25ml/kg en cada una. Cuando pueda beber, ofrecer SRO a dosis de 25ml/kg/hora. Evaluar al paciente al terminar la infusión IV, si no se nota mejoría puede continuar nuevamente plan C, si existe mejoría puede pasar a plan A o B.

Empleo de antibioticoterapia

No se recomienda el uso rutinario de antibióticos ,  puesto que un 90% de las diarreas no lo necesitan, y en ocasiones sólo llegan a prolongar el cuadro diarreico. Aquellas patologías en las que puedes utilizarlos son:

  • Shigella: Ceftriaxona IV o IM 50-100 mg/kg/día dos veces al día por 7 días, o Ampicilina VO o IV 50-100 mg/kg/día una vez al día por 7 días.
  • Campylobacter: Eritromicina VO 50 mg/kg/día 3 veces al día por 5 días,  o Azitromicina VO 5-10 Mg/kg/día 4  veces al día por 5 días.
  • Entamoeba histolytica: Metronidazol seguido de yodoquinol o paramicina
  • Giardia lamblia: Metronidazol 30-40 mg/kg/día 3 veces al día por 7 días.

Referencias Bibliográficas

CENETEC: Guías de la práctica clínica. Diagnóstico, prevención y tratamiento de la diarrea aguda en niños de los 2 meses cinco años en el primer y segundo nivel de atención, 2010. México D.F. Secretaría de Salud.

M, Cruz. (2011). Enfermedades gastrointestinales- diarrea aguda. En, Tratado De Pediatría. (pp, 1125-1169). México: Ergon

M. Robert, & et al. (2013). Diarrea aguda. En,   Nelson Tratado De Pediatría. España: Elsevier.

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