La lactancia materna provee de múltiples beneficios nutricionales, inmunológicos y psicológicos. Se trata de un alimento natural y adaptado a las necesidades del recién nacido, al proveer de nutrientes y proporcionar sustancias bactericidas. Revisamos a continuación lo más relevante que debes conocer en tu práctica clínica acerca de este importante tema de la pediatría.

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El principal estímulo para el inicio y producción de leche materna es el vaciado de los pechos y succión por parte del lactante. La lactancia se debe proporcionar a demanda, sin importar el número de veces y el tiempo de cada ocasión. Según lo estipulado por la OMS, la leche materna es el alimento de elección de manera exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y el principal componente de la dieta en los primeros 2 años. En las primeras 24-48 hrs. de vida del recién nacido la baja ingesta se compensa mediante otros mecanismos, como la grasa parda y el calostro.

Por tanto, la alimentación complementaria no es necesaria durante dicho periodo, con excepción de casos específicos. Se puede considerar la alimentación suplementaria (leche de fórmula) cuando exista una pérdida ponderal mayor al 10% o hipoglucemia del lactante que no cede a tomas más frecuentes, así como en los casos de madres con hipogalactia.

Calostro, leche materna y de fórmula

El calostro es la leche que recibe el recién nacido en los primeros 2 a 4 días de nacido. Contiene una mayor cantidad de proteínas y minerales que la leche madura, así como múltiples anticuerpos importantes para proteger al lactante. El calostro es poco a poco sustituido por la leche de transición hasta convertirse en leche madura durante la tercera o cuarta semana de vida. Como ya lo mencionamos, la leche materna es el alimento de elección durante los primeros 6 meses de vida. La leche de fórmula es elaborada a partir de la leche de vaca y modificada para hacerla similar a la materna, existiendo fórmula de inicio para los primeros 6 meses y la de continuación, que contiene mayor cantidad de calcio, hierro y proteínas.

La leche materna es de más fácil digestión y menos alergénica que la de fórmula. El perfil nutricional es mayor, además de contener inmunoglobulinas y factores protectores contra múltiples infecciones. El hierro de la leche materna tiene mayor biodisponibilidad, aunque está presente en menor cantidad que en la leche de fórmula. Con excepción de la vitamina K, que viene en mayor cantidad en la leche de fórmula, la leche materna contiene una mayor cantidad de vitaminas.

Es así como la leche materna protege al lactante frente a múltiples entidades, disminuyendo el riesgo de enterocolitis necrotizante, displasia broncopulmonar, retinopatía de la prematuridad, sepsis neonatal, infecciones de vías respiratorias altas y del tracto urinario, diarreas infecciosas, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad y síndrome de muerte súbita del lactante. Por último, los ácidos grasos de cadena larga que contiene la leche materna son un importante componente de las membranas celulares, particularmente de las células retinianas y en las neuronas.

CaracterísticaLeche MaternaLeche de Fórmula
Calorías670 kcal/l.670 kcal/l.
Proteínas1-1.5 g
Caseína 30%
Seroproteínas 70%
670 kcal/1
3-4.5 g
Caseína 80%
Seroproteínas 20%
Hidratos de Carbono7 gr. de lactosa y otras4.5 gr. de lactosa
Grasas3.5 gr.
Ácidos grasos esenciales
Ácidos grasos de cadena larga insaturados.
Colesterol.
3.5 gr.
Escasos ácidos grasos esenciales.
Ácidos grasos saturados.
MineralesPocosAbundantes
Relación Calcio/Fósforo21
VitaminasAbundantes, con excepción de vitamina K.Pocas vitaminas y abundante vit. K.
Nitrógeno no proteicoAbundanteEscaso

Componentes No Nutritivos

La leche materna, además de aportar los nutrientes esenciales para el lactante, aporta elementos bioactivos con múltiples beneficios. Entre ellos destacan las inmunoglobulinas de cinco clases, siendo la IgA la más importante. Contiene elementos que protegen al lactante de diversas infecciones bacterianas, favoreciendo igualmente el desarrollo de una flora comensal normal, así como interleucinas. A través de la leche materna se transfieren igualmente células, dentro de las que destacan los macrófagos, neutrófilos y linfocitos T.

Otros elementos importantes que contiene la leche materna son los de crecimiento, incluido el factor de crecimiento epitelial, neuronal, similar a la insulina, vascular, así como eritropoyetina. Por último, la leche materna proporciona lipasa contribuyendo a las enzimas digestivas del lactante.

Contraindicaciones de la lactancia materna

Dentro de las contraindicaciones de la lactancia materna tenemos:

  • Galactosemia (del RN).
  • Madre VIH positiva, mientras tenga carga viral detectable.
  • Madre positiva para VHB, mientras el recién nacido no haya recibido profilaxis adecuada.
  • Infección materna por el virus de la leucemia humana de células T (HTLV tipo I y II), a menos de que se congele la leche previo a su administración.
  • Lesiones herpéticas activas en el pezón o cerca de él.
  • Tuberculosis activa en madre no tratada.
  • Uso de drogas o fármacos contraindicados en la lactancia.
  • Enfermedad mental grave de la madre.

Alimentación Complementaria

La alimentación complementaria se debe iniciar entre el cuarto y sexto mes de vida, dado que para esa edad la leche materna ya no cumple satisfactoriamente con los nutrientes que requiere el lactante, en particular vitaminas, minerales y hierro. Es por eso que la lactancia materna exclusiva por más de 6 meses puede ocasionar anemia ferropénica en el niño. No existe una guía estricta acerca de cómo deben de introducirse los alimentos al menor; sin embargo, existen ciertas recomendaciones al respecto.

A los 6 meses, la alimentación complementaria debe conformar el 50% del contenido energético de la dieta. El 50% restante debe provenir de la leche (materna, de preferencia). En las últimas guías sobre enfermedad celíaca se recomienda no introducir el gluten antes de los 4 meses no más tarde de los 6-7, para reducir el riesgo de enfermedad celíaca, siendo preferible su introducción durante la lactancia materna. Se recomienda introducir los alimentos alergénicos (huevos, pescado) a partir del noveno mes.

Las verduras se introducirán en forma de puré, teniendo cuidado con espinacas, acelgas, col y remolacha por el peligro de metahemoglobinemia (es recomendable retrasar su introducción hasta el año de edad y consumir en el día). La leche de vaca debe ofrecerse hasta después del año de edad. El bebé no requiere de agua adicional en los primeros 4-6 meses de vida, ya que la leche materna le aporta suficiente para mantenerse hidratado.

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