Imagínate lo que sucedería si, de manera súbita o gradual, perdieras la memoria, como en la amnesia retrógrada o en la trágica enfermedad de Alzheimer respectivamente. Quizá sólo en esos momentos es cuando te llegues a preguntar cosas como: ¿qué es en sí la memoria? ¿dónde almacenamos los recuerdos? ¿por qué cada vez que veo una araña grito?

Los distintos tipos de memoria nos permiten cambiar nuestro comportamiento con relación a la experiencia, adquirir nuevos conocimientos, recordar eventos del pasado o planear a futuro. En muchos aspectos, la memoria define nuestra individualidad, ya que las memorias de una persona son forzosamente diferentes de las de los demás. Uno de los casos más famosos en la neurología con relación a este tema es el paciente Henry Mollaison o HM (1950-2008); a quien se le resecó de manera bilateral la porción media del lóbulo temporal para intentar curar la epilepsia refractaria a tratamiento que padecía.

Puedes leer más acerca de él  y acceder a los cortes milimétricos de su cerebro en la página de “The Brain Observatory” de la UCSD. En otros pacientes, ese daño es generado por encefalitis viral o por un evento cerebrovascular isquémico. Todos ellos padecen amnesia en el sentido de no poder formar nuevas memorias. Sin embargo, lo interesante es que muestran disociaciones entre los diversos tipos de memorias pero pueden adquirir nuevas habilidades y recordar satisfactoriamente información del pasado. En este sentido, lo primero es saber distinguir entre la memoria de corto plazo o de trabajo y la de largo plazo.

Los diversos tipos de memoria

Utilizas la memoria de trabajo cuando quieres recordar el número de teléfono de la chica o del chico que conociste en la fiesta o cuando quieres determinar el número de unidades de insulina de tu paciente. Este tipo de memoria se genera cuando el estímulo (una bella sonrisa de aquélla hermosa chica o apuesto chico dictándote su número) llega al área correspondiente en el cerebro y genera un patrón de descarga neuronal. El cual, al haber cesado el estímulo, se mantiene por unos cuantos segundos a minutos más. Cuánto tiempo lo recuerdes, depende de que tan distraído estés en ese momento, digamos observando lo atractivo que te pareció ella o él.

La memoria de trabajo se divide a su vez en una fonológica, una visuoespacial y la ejecutiva. Esta última coordina los diversos tipos de información acerca del pasado reciente. La memoria de trabajo generalmente se adjudica a estructuras del lóbulo frontal y es un componente de un sistema ejecutivo mayor, el cual media aspectos de la toma de decisiones o la planeación de acciones. La memoria a largo plazo es la que está involucrada en recordar eventos o conocimiento (declarativa), generar habilidades y asociar emociones (no declarativa). Tiene una fase inicial de codificación activa caracterizada por patrones espacio-temporales específicos de actividad neural.

Ésta es seguida de una fase larga o quiescente durante la cual los “bosquejos” de las memorias, en forma de cambios estructurales de las sinapsis, no se encuentran influyendo de manera activa los patrones de descarga neurales. Una vez establecida la memoria, este patrón de descarga interactúa con los circuitos y redes sinápticos neuronales recién modificados que, de manera colectiva, recrean una representación en el cerebro de algo sucedido o aprendido en el pasado. Los rasgos de memoria a largo plazo son guardados de manera asociativa en regiones relevantes al procesamiento sensorial de la información representada.

Memoria a largo plazo declarativa y no declarativa

El componente no declarativo de la memoria a largo plazo es un grupo de sistemas de aprendizaje y memoria que incluyen habilidades perceptuales, motoras y emocionales. De esta manera, mientras que la memoria a largo plazo no declarativa es expresada en desempeño, la declarativa es lábil, individual y es expresada por medio del lenguaje. La adquisición de conocimiento declarativo es mediada por estructuras en el lóbulo temporal, tales como la formación hipocampal y sus estructuras adyacentes.

La mejor manera de comprender qué es una memoria declarativa es recordando tu última fiesta de cumpleaños. Por un lado, recuerdas el lugar y el tiempo en que sucedió y por el otro, el hecho de que lo celebraste. Cabe denotar que la codificación neuronal de este tipo de memoria declarativa debe ocurrir en un solo momento o “prueba”. Mientras que la no declarativa es prueba y error durante muchas ocasiones (por lo que es corregida y con el tiempo llevada al dominio del movimiento o acción realizados), los eventos son únicos e irrepetibles. Por lo que en la memoria declarativa, el sistema debe ser capaz de formar, guardar y retener información sobre un solo evento que ocurrió en un momento específico y en una sola ocasión.

¿Por qué hay alimentos, insectos u otras cosas que nos causan temor, repulsión o miedo?

El aprendizaje emocional involucra a su vez una asociación entre un estímulo neutral inicial y un segundo evento de relevancia biológica como por ejemplo: agua, comida o algo física o emocionalmente doloroso. El resultado es temor o ansiedad previo al estímulo. La emoción anticipatoria desarrollada se conoce como condicionamiento clásico o de Pavlov. El estímulo inicialmente neutral ahora evoca miedo o ansiedad en la persona y son el estriado y la amígdala los responsables de dicha asociación.

¿Cómo nos hacemos de un hábito o habilidad?

Cuando realizas un movimiento o acción nuevos, por ejemplo, al hacer tu primera toma de sangre arterial o atender el primer parto, este es intencional. Es decir, esta acción es un movimiento que desarrollas de manera declarativa (lo tienes previamente aprendido mas no practicado) y del cual esperas obtener un resultado específico (la habilidad). Las diversas divisiones del estriado están involucradas en transformarlas en hábitos. Mientras que el estriado dorsomedial medía las acciones, el dorsolateral coordina las conexiones sensorimotoras que dan lugar a los hábitos.

Durante el aprendizaje inicial, la dopamina liberada en las terminales localizadas en el estriado y proveniente de neuronas localizadas en la sustancia negra y el tegumento, sirve como la señal para corregir el resultado del movimiento realizado y llevarlo al esperado. En otras palabras, la dopamina es una representación neuronal de un “¡Ok! ¡vas mejor! Cabe mencionar que, una vez que una acción se vuelve un hábito, la respuesta aprendida es mucho menos susceptible a cambios sobre lo ya establecido durante la práctica.

¿Cómo es que puedo recordar algo para siempre?

Se considera, que todas las formas de memoria a largo plazo pasan a través de ciertas etapas de procesamiento: codificación, almacenamiento, consolidación y recuperación. En la codificación, ya sea episódica o de habilidad motora, la información a recordar es representada en el cerebro como un patrón de actividad neural y, en regiones específicas, es codificada en el sentido de crear un rastro de que alguna vez sucedió. La codificación sucede en milisegundos a segundos cuando un evento, estímulo o acción ocurre. Esto da lugar al almacenamiento en forma de un cambio en el sistema nervioso que dura más allá del estímulo o la acción a recordar.

En el caso de la memoria de trabajo este cambio es sostenido por actividad neural, mientras que en la de largo plazo se trata de una alteración en la estructura de las neuronas (plasticidad neuronal). La codificación es modulada en buena parte por la acetilcolina. Este neurotransmisor es liberado por neuronas colinérgicas en el núcleo basal de Meynert y el septum medial, y su actividad tiene lugar en receptores nicotínicos en neuronas excitatorias. Su activación afecta el potencial de membrana de las neuronas a despolarizar, aumentando así la probabilidad de que las neuronas excitatorias inicien mecanismos de plasticidad sináptica dependiente de actividad.

Consolidación de los recuerdos en la memoria

Lo que determina si una memoria va a perdurar, es un grupo de procesos por separado llamados consolidación en el que otros patrones de actividad neural entran en juego, por lo general después de la codificación, y ellos influyen en la perpetuidad de la memoria. La consolidación se divide en celular y de sistemas.

Consolidación celular

La primera consta de un grupo de vías de señalización en las neuronas que afectan la transcripción de genes involucrados en la plasticidad y/o traducción de mRNAs para crear proteínas relacionadas a plasticidad y requeridas para los cambios funcionales y estructurales de las sinapsis. Estas vías de señalización pueden ser activadas tan sólo por la acción excitatoria del glutamato, pero son influenciadas por otros neurotransmisores.

En especial, las catecolaminas liberadas por terminales axonales de neuronas que proyectan desde núcleos en el mesencéfalo, tales como el tegumento ventral (dopamina), el locus coeruleus (noradrenalina) y el núcleo dorsal del rafe (serotonina) proyectan hacia neuronas donde se ha dado la codificación de la memoria. La característica de cada uno de estos sistemas moduladores es activar o modular diversas vías de transducción de señales intracelulares.

Consolidación de sistemas

La segunda forma de consolidación, la de sistemas, es un proceso en el que diversas regiones del cerebro interactúan para formar una red entre los elementos participantes y así estabilizar las memorias a perpetuarse en el cerebro. Esa información específica almacenada en el córtex necesita ser conectada por un proceso que genere las interacciones asociativas para constituir una red de memoria. Hebb se refería a ésta como un “ensamblado celular”. Localizado en la neocorteza, permite recordar rápidamente una memoria en respuesta a claves que ocurren posteriormente.

Recuperación de la información

El cuarto y último proceso es la recuperación de la información, el cual representa otra diferencia entre memoria de corto y largo plazo. En la memoria a corto plazo, la información se pierde completamente cuando la actividad del circuito neuronal que la mantuvo presente es interrumpido. En contraste, en la memoria a largo plazo, pueden existir períodos de quiescencia durante los cuales la memoria se mantiene inactiva. Existen claves que ayudan a recordar, como lo puede ser un estímulo (ser cuestionado por tu adscrito) y que crean patrones específicos de actividad neural e interactúan con representaciones almacenadas para recrear memorias en la mente.

A este proceso de recreación se le denomina recuperación de la información. Este proceso puede ocurrir en muchas ocasiones, entre las cuales pueden existir períodos largos durante los cuales la memoria está inactiva. Cada vez existe mayor evidencia de que, durante cada acto de recuperación de la memoria, se pueden restablecer las condiciones que la crearon y con ello borrar, añadir o modificarla; en pocas palabras editarla. Es claramente beneficioso para la memoria el ser actualizada y que los aspectos erróneos sean sobrescritos (por ejemplo que la palabra “laboratoriales” no existe). A este proceso asociado con la recuperación se le llama reconsolidación.

Y bien, ¿dónde quedó grabada la última reunión familiar?

Existen tres tipos de memoria declarativa: la semántica, la episódica y la espacial. La primera se refiere al conocimiento organizado que posees en el lenguaje, la vida diaria y los diversos campos de especialización. Está asociada a la formación hipocampal en el lóbulo temporal medial bilateral. La memoria episódica se asocia a los eventos que por su naturaleza son únicos. No solo se puede recordar a los eventos por su particularidad, sino que deben ser recordados en una sola ocasión (no se puede repetir el cumpleaños 80 de tu abuelita).

Al igual que la memoria semántica, la episódica tiene una estructura asociativa; una que permite asociar los eventos únicos a un contexto espacial y del tiempo en el que ocurrieron. La memoria espacial, se refiere a la habilidad para aprender el bosquejo de los diversos objetos y puntos de referencia en el mundo que nos rodea, así como a la representación de su ubicación relativa en un contexto alocéntrico.

Las representaciones espaciales en la memoria también son vitales tanto para la navegación (ir del lugar A al B) como para proveer el contexto para recordar los eventos. De esta manera, la memoria episódica va a codificar y almacenar un evento específico recurriendo a la espacial para formar una asociación entre el evento y el contexto en el que ocurrió.

¿Cómo puedo recordar más, mejor y más rápido?

Para los que nos dedicamos a la ciencia, es indispensable mantenernos actualizados y en constante aprendizaje. Sin embargo, es para muchos y en muchas ocasiones una tarea ardua. Al parecer, los sistemas de memoria responsables de la codificación y el almacenamiento de la información para crear una representación verídica de los eventos u otra información a guardarse, son afectados por el nivel de atención que tengas.

Actualmente estudiantes de las mejores universidades del mundo recurren a los llamados nootrópicos o drogas inteligentes, siendo su principal efecto el aumento en el nivel de atención y disminuyendo el nivel de fatiga mental por la falta de sueño. Además, los últimos estudios han revelado que medicamentos como el metilfenidato contribuyen a la retención de memoria a largo plazo. Sin embargo, la mejor manera de que agilices la memoria seguirá siendo el sueño fisiológico adecuado en cantidad y calidad, un buen estado de hidratación, ambiente tranquilo, bien ventilado y sobre todo la lectura constante.

Por último te dejamos nuestro podcast acerca del tema, una plática amena e interesante que estamos seguros te va a gustar.

Referencias Bibliográficas

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(Melodía de Fondo: “A Lil Sumthin’ Sumthin’ –  The Good Lawdz)

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