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Ventilación Mecánica para Mortales

Los aparatos de ventilación mecánica están siempre presentes en donde sea que los pacientes requieran de soporte ventilatorio. Son sumamente útiles y salvan cientos de vidas pero rara vez los sabemos usar o si quiera configurar en lo más básico. Aquí te decimos cómo apoyarte de ellos en la terapia de tus pacientes.

En condiciones normales, el ser humano moviliza el aire entre la atmósfera y el alvéolo, proceso que desde el punto de vista físico llamamos “ventilación”. Sin embargo, al estar en situaciones que ponen nuestra vida en un estado crítico podríamos perder esta función tarde o temprano. Es ahí cuando podrías arrepentirte si no prestaste atención a tus clases de fisiología. La ventilación mecánica es algo que van a necesitar muchos de tus pacientes en servicios complejos como urgencias o terapia intensiva. En ocasiones los recibes ya intubados, y a veces tendrás que valorar si requieren de intubación para dar el soporte respiratorio adecuado y mejorar su pronóstico.

La ventilación mecánica es también conocida como ventilación por presión positiva. El ventilador, después de un reflejo corporal que indica que ha iniciado la inspiración, fuerza una cantidad de oxígeno y otros gases (previamente establecidos) a entrar en las vías centrales del aparato respiratorio para fluir hasta los alvéolos. Conforme se inflan los pulmones con aire, la presión intraalveolar también aumenta, lo cual desata una nueva señal para que el ventilador termine de forzar el aire. Cuando esto sucede la presión de las vías centrales disminuye y, en consecuencia, el aire de los alvéolos (los cuales tienen mayor presión que los bronquios) fluye pasivamente hasta que vuelve a comenzar el ciclo.

¿A quién sí?

La ventilación mecánica sustituye a la función respiratoria ya sea parcial o totalmente. La indicación para iniciar el apoyo con este método es la falla respiratoria, tanto aguda como crónica.

¿Cómo identifico la falla respiratoria?

Se detecta con los datos de oxigenación y/o ventilación alveolar insuficiente. Las causas de estos datos son muchas, pero al final todo nos lleva a una falla respiratoria. Para monitorizarla debes realizar un buen examen clínico y realizar estudios de gases arteriales. Con ello te darás cuenta si tu paciente de verdad presenta insuficiencia respiratoria.

¿Realmente beneficia?

Existen muchos beneficios de este tipo de terapia. Ésto porque al haber mejoría en el intercambio gaseoso se restablece la ventilación-perfusión (V/Q). Además disminuimos el esfuerzo respiratorio, el cual de no revertirse a tiempo puede fatigar los músculos del paciente, empeorando su estado ventilatorio.

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Modalidades

Los tipos de respiración o modalidades de ventilación son muchas y muy variadas pero puedes diferenciarlas por tres aspectos esenciales:

  • Factor desencadenante: Observa si las respiraciones inician con un tiempo predeterminado (iniciadas por el ventilador) o si inician por un estímulo del paciente (iniciadas por el paciente).
  • Objetivo: Observa si el flujo de aire en los pulmones responde a una velocidad predeterminada o si responde a un límite de presión.
  • Terminación: La señal que le indique al ventilador terminar de forzar el aire dentro de los pulmones puede estar relacionada tanto al volumen, como al tiempo o al flujo.

La programación de la modalidad adecuada, además de brindar oxígeno y apoyo a la ventilación, sirve para proteger a tus pacientes de las posibles lesiones asociadas al propio ventilador sobre el parénquima pulmonar. Además favorece la recuperación de la lesión que desencadenó el fallo.

Ventilación mandatoria contínua (CMV)

Se denomina así debido a que el ventilador es el que está a cargo de la ventilación del paciente. En esta modalidad se incluyen tres subtipos:

  • Controlada: Cuando el ventilador comanda la totalidad de la ventilación.
  • Asistida: Cuando el paciente inicia la actividad y el ventilador la complementa.
  • Asistida controlada: Cuando se combinan las dos condiciones ya mencionadas.

Ventilación mandatoria intermitente (IMV)

En esta modalidad, el control por parte del ventilador se alterna con la actividad respiratoria espontánea del paciente. Actualmente se denomina SIMV debido a la inclusión de un sistema especial de sincronización.

Ventilación con presión de soporte (PSV)

Es una modalidad adicional en la que se requiere que el paciente realice respiraciones espontáneas y el ventilador lo asiste en la fase inspiratoria con una presión previamente programada. Con este modo se disminuye bastante la tensión de los músculos y se permite su reposo.

Modos no convencionales

Existen bastantes, no son los de primer uso y suelen ser específicos a ciertas patologías pero los más utilizados son: la ventilación con volumen controlado y regulación de la presión (PRVC), ventilación con liberación de presión en la vía aérea, ventilación con relación I:E inversa, hipercapnia permisiva, y ventilación de alta frecuencia.

Hasta aquí podrás diferenciar qué modalidad tiene tu paciente y también distinguir más fácilmente como esa modalidad le beneficia. El resto te toca a ti,  estudia las patologías de base y los motivos reales que provocaron la falla respiratoria. ¡No tengas miedo, atrévete, acércate al ventilador y conócelo!

Referencias

  • Buforn, A. G., Reina, C. A. & Torre, M. V. P. (2012). Ventilación mecánica. Hospital Universitario Virgen de la Victoria.
  • Courey, A. J. Overview of mechanical ventilation. In: UpToDate, Post TW (2014), UpToDate, Waltham, MA. (Accessed on Octubre, 2014.)
  • Gary, C. S., & Mantilla, C. B. (2008). Effect of Mechanical Ventilation on the Diaphragm. New England Journal of Medicine 358:1392-1394. DOI: 10.1056/NEJMe0801226.
  • Ramos, L. A. G. & Benito, S. V. (2012). Fundamentos de la ventilación mecánica. Barcelona: Marge Médica Books.

Última modificación: 31/07/2015, a las 10:09 a. m.

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