El cáncer de tiroides es la neoplasia endocrina más frecuente y representa 1% de todos los tipos de cáncer. Su incidencia anual varía considerablemente dependiendo del área geográfica, edad y sexo. Posterior a la detección de nódulos tiroideos, y en caso de existir sospecha clínica de carcinoma, debes evaluar y encaminar el tratamiento oportunamente. Revisemos brevemente los aspectos fundamentales de este padecimiento para tu práctica clínica.

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Los factores de riesgo más importantes para el cáncer de tiroides son la radiación durante la infancia de la cabeza y cuello, el síndrome de Gardner y Crowden para el cáncer papilar y la neoplasia endocrina múltiple (MEN) tipo II para el cáncer medular. El cáncer de tiroides se clasifica en papilar y folicular , los cuales son diferenciados, cáncer de tiroides medular y el anaplásico. El papilar representa 70 a 80% de todos los casos y es el menos agresivo teniendo un crecimiento y diseminación lentos con excelente pronóstico. El factor de riesgo más importante es la radiación de cabeza y cuello, se disemina por la vía linfática en el cuello y hace metástasis hacia los nódulos linfáticos cervicales; la metástasis a distancia suele ser rara. La captación de yodo es positiva.

Por otro lado, el folicular representa el 15% de todos los casos; absorbe yodo ávidamente. Además, el pronóstico es más pobre ya que se disemina tempranamente por la vía hematógena hacia cerebro, pulmón, hueso e hígado. La metástasis a distancia ocurre en el 20% de los pacientes; mientras que la afectación de nódulos linfáticos es poco común. Esta variante del cáncer de tiroides puede estar asociada a deficiencia de yodo. La extensión del tumor a través de la cápsula o invasión vascular lo distingue de un adenoma benigno, por lo que se requiere de una muestra de tejido para el diagnóstico. Es un cáncer más agresivo que el papilar; sin embargo, su crecimiento es también lento. Una variante es el carcinoma celular de Hürthle con células características de abundante citoplasma, mitocondrias fuertemente condensadas y núcleos ovales con nucleolos prominentes. Estos tumores son resistentes al yodo radioactivo.

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El cáncer de tiroides medular representa el 2 a 3% de los casos. 1/3 parte es esporádico, 1/3 familiar y el tercio restante asociado a MEN II, por lo que siempre se debe evaluar al paciente para feocromocitoma. Surge de las células parafoliculares o células C con producción de calcitonina. Este variante es más agresiva que la folicular pero menos que la variante anaplásica con una sobrevida de aproximadamente 10 años. Por último, el carcinoma anaplásico de tiroides representa el 5% de los casos y ocurre principalmente en adultos mayores. Se trata de un cáncer muy agresivo, el cual puede surgir de un carcinoma folicular o papilar de larga evolución. El pronóstico es sombrío con el fallecimiento del paciente en cuestión de meses debido a invasión de órganos adyacentes como la tráquea o vasos del cuello.

Claves para el diagnóstico

En caso de sospecha clínica, indica la realización de un ultrasonido tiroideo, así como una citología mediante aspiración con aguja fina (FNAC) como estudio de elección para la detección y caracterización de la enfermedad tiroidea nodular. Si la muestra es inadecuada repite la FNAC. Para el carcinoma folicular, con TSH normal y apariencia “fría” en el gammagrama, debes considerar cirugía. Por otro lado, la determinación de calcitonina sérica para el diagnóstico de cáncer de tiroides medular debe ser parte de la evaluación integral de los nódulos tiroideos.

Tx. del cáncer de tiroides

El tratamiento depende de la variante en cuestión y queda a cargo del cirujano oncológico. En el caso del carcinoma papilar está indicada la lobectomía y resección del istmo. Se realiza tiroidectomía total si el tumor es mayor a 3 cms., si es bilateral, se encuentra avanzado o si existen metástasis a distancia. El tratamiento coadyuvante es mediante supresión de TSH y yodo radioactivo para tumores grandes.

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El tratamiento del carcinoma folicular es mediante tiroidectomía total con ablación mediante yodo radioactivo. En el caso del medular también se realiza tiroidectomía total; mientras que la terapia con yodo radioactivo por lo general fracasa. Se realiza una disección cervical radical en caso de que haya afectación de los nódulos linfáticos. El carcinoma anaplásico se trata mediante quimioterapia y provee una mejora modesta en la sobrevida. Se realiza cirugía paliativa del compromiso de la vía aérea si así se requiere.

Referencias Bibliográficas

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Última Modificación: Miércoles 11 de Enero del 2017 a las 7 hrs.