Albert Einstein nació a las 11.30 am. el 14 de marzo de 1879 y falleció poco después de la 1 am. del 18 de abril de 1955 a la edad de 76 años. Nadie puede ignorar la enorme contribución de uno de los grandes genios de la humanidad y la repercusión que ello tuvo a la evolución de la ciencia y el desarrollo de la tecnología. A continuación te diremos qué fue lo que científicos encontraron acerca del enigmático cerebro de Einstein.

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Gracias a él surgió la teoría de la relatividad con el consecuente impacto en la física cuántica. Hoy en día los científicos e ingenieros trabajan con modelos y teorías derivados de la célebre ecuación E=mc² y que ya anuncian una generación radicalmente más potente de computadoras o inclusive explicación al milagro de la conciencia del ser humano; capacidad cerebral superior que nos distingue de nuestros parientes evolutivos.

Inmediatamente después de la muerte de Albert Einstein y con el permiso de su hijo, Hans Albert, el cerebro del genio fue fotografiado, sus hemisferios seccionados en 240 bloques y preservados en celloidin. El cerebelo, el tallo y las arterias cerebrales fueron de igual manera conservados. Con excepción del cerebro y los ojos, el resto del cuerpo fue cremado el día de su muerte.

En el 2010 el Museo Nacional de Salud y Medicina de Estados Unidos logró reunir y adquirir las fotografías realizadas en 1955 y gracias a ello se pudo elaborar un estudio en el que se analizaron las peculiaridades macro-anatómicas del córtex cerebral completo de Albert Einstein. Los surcos corticales y otras características fueron fotografiadas por Thomas Harvey antes de que el cerebro fuera seccionado. Se compararon las características de las fotografías con las de otros 85 cerebros; es decir, otros 170 hemisferios.

¿Qué tuvo entonces de especial el cerebro de Einstein?

Se concluyó que el cerebro de Einstein es de tamaño excepcional y que la combinación de un lóbulo frontal izquierdo relativamente ancho y protruyente en dirección anterior con un lóbulo occipital protruyente hacia posterior es el patrón mayormente identificable en adultos hombres diestros. Las fotografías recientemente redescubiertas revelan que el cerebro del genio no era esférico.

El área total del lóbulo parietal inferior era mayor en el hemisferio izquierdo que en el derecho, mientras que el área del lóbulo parietal superior era notoriamente más grande en el hemisferio derecho. La morfología inusual en los lóbulos parietales del cerebro de Einstein le pueden haber concedido las bases neurológicas para sus habilidades espacio-visuales y matemáticas.

Los lóbulos prefrontales agrandados pueden haber sido la base para las capacidades cognitivas extraordinarias de Albert Einstein, incluyendo su habilidad altamente fructífera para probar ideas nuevas. Para concluir les dejo un documental de este judío alemán de risa peculiar y extraordinaria genialidad que seguirá en boca de todos el resto de la historia de la humanidad.

Referencias Bibliográficas

Falk, D., Lepore, F., & Noe, A. (2013). The cerebral cortex of Albert Einstein: A description and preliminary analysis of unpublished photographs. Brain, 1304-1327.

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