La enfermedad de Willis-Ekbom o síndrome de piernas inquietas es un trastorno neurológico del movimiento caracterizado por un impulso por mover las piernas o los brazos en respuesta a una disestesia (como ardor u hormigueo) que afecta la calidad del sueño. Revisamos a continuación las claves de este raro padecimiento.

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Su incidencia es del 2.5% de la población, siendo mayor en mujeres con una relación 2:1. El síndrome de piernas inquietas primario de inicio temprano presenta un patrón de herencia autosómico dominante. Alrededor del 63% de los pacientes tienen al menos un familiar de primer grado con esta condición. Aún no se ha determinado un gen causante pero se han identificado seis genes implicados: MEIS1, PTPRD, MAP2K5, SKOR 1 y TOX 3.

Fisiopatología del síndrome de piernas inquietas

El hierro es un componente de los receptores dopaminérgicos (D2) en los ganglios basales. Aunque el hierro sérico suele ser normal, las personas con síndrome de piernas inquietas tienen un nivel de hierro bajo a nivel cerebral. Las áreas que más consistentemente muestran esto incluyen la sustancia negra, y en menor medida, el putamen y el núcleo caudado.

La disfunción en el transporte de hierro se presenta a través de las células endoteliales de la barrera hematoencefálica que sirven como reservorio de hierro; el problema en el síndrome de piernas inquietas es la falta de reserva suficiente para satisfacer las demandas. En este mecanismo existe un perfil circadiano de la actividad de la dopamina que refleja hiperfuncionamiento por la mañana y una hipofunción relativa en la tarde y noche.

La regulación negativa del receptor de dopamina con una baja actividad de la dopamina durante la noche puede crear un estado de deficiencia de dopamina por la noche. Se ha encontrado relación con embarazo o deficiencia de hierro en algunas enfermedades crónicas (enfermedad renal crónica, diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes).

Manifestaciones clínicas

Los síntomas se desarrollan normalmente por la noche, pero se resuelven a primeras horas de la mañana y ocurren después de un período de relativa inactividad. La característica clínica clave del síndrome de piernas inquietas es la necesidad irresistible de mover las piernas, ya sea por sí mismo o en respuesta a una parestesia incómoda de las piernas (como sensación de ardor u hormigueo).

Criterios diagnósticos

Mioclonías nocturnas (movimientos de flexión de las extremidades con extensión de los dedos y relajación lenta 0.5-5 segundos predominantemente en suelo REM ligero que disminuye durante el sueño no REM.

Criterios diagnósticos
Un impulso de mover las piernas normalmente, pero no siempre, acompañado o sentido por sensaciones incómodas y desagradables en las piernas.
El impulso de mover las piernas y las sensaciones desagradables que lo acompañan comienzan a empeorar durante los períodos de descanso o inactividad , como acostarse o sentarse.
La necesidad de mover las piernas y cualquier sensación desagradables acompañante se alivian parcial o totalmente con el movimiento, como caminar o estirarse, al menos mientras la actividad continúe.
La necesidad de mover las piernas y las sensaciones desagradables que se acompañan durante el descanso o la inactividad ocurren por la noche o son peores en la noche que durante el día.
La ocurrencia de las características anteriores no se considera como los síntomas primarios de otra afección médica o de comportamiento (mialgia, neuropatía, estasis venosa, artritis, molestias posicionales)

Tratamiento del síndrome de piernas inquietas

Actualmente, solo hay terapia sintomática. Existen medicamentos que agravan el síndrome de piernas inquietas (antihistamínicos, bloqueadores de los receptores de dopamina y antidepresivos serotoninérgicos).

Hierro

La deficiencia sistémica de hierro puede exacerbar el síndrome de piernas inquietas. Por lo tanto, a todos lo pacientes se les debe controlar niveles de hierro, al igual que a los pacientes estables en tratamiento que refieran un empeoramiento de los síntomas. Se debe medir concentración de ferritina sérica y el porcentaje de fijación de hierro. Si la ferritina sérica es <75mg/L o la saturación de transferrina está por debajo del 20% se recomienda iniciar con suplementación oral. El sulfato ferroso a dosis de 325 mg. más vitamina C 200 mg. dos veces al día.

Agonistas dopaminérgicos

Pramipexol

Agonista dopaminérgico que se une con un elevado grado de selectividad y especificidad por D2 con una afinidad preferente por D3 y una actividad intrínseca completa. Su biodisponibilidad alcanza el 90% y su excreción es renal con una fijación a proteínas del 20%. La dosis inicial es de 0.125 mg/dia antes del sueño con una media de tratamiento de 2-3 horas.

Ropinirol

Agonista dopaminérgico D2/D3 no ergolínico que estimula los receptores dopaminérgicos del cuerpo estriado alcanza una biodisponibilidad del 50%. La dosis inicial es de 0.25 mg, una vez al día, durante dos días. Incrementa la dosis hasta 0.5 mg una vez al día durante el resto de la primera semana. La dosis diaria debe incrementarse hasta que se alcance una respuesta terapéutica óptima. La dosis media es de 2 mg/día.

Gabapentinoides

Los análogos de GABA con ligando α2δ del canal de calcio incluyen gabapentina y enacarbil de gabapentina. En la actualidad se fomenta el uso de ligandos α2δ en el canal de calcio como tratamiento de primera línea en el síndrome de piernas inquietas.

Gabapentina enacarbil

Profármaco de liberación prolongada de gabapentina. Su efectividad ha sido demostrado en varios ensayos clínicos doble ciego. La FDA ha aprobado el enacarbil de gabapentina en una dosis de 600 mg. día con la toma a las 18:00 horas para el tratamiento de síndrome de piernas inquietas primario moderado a severo en adultos. Sus eventos adversos más comunes son sedación, mareos, aumento de peso y edema.

Referencias Bibliográficas

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Garcia-borreguero D, Cano-pumarega I. New concepts in the management of restless legs syndrome. BMJ. 2017;356:j104.

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