Eres el interno de guardia, tienes que realizar la historia clínica y auscultar los pulmones del paciente. Pero, ¿sabes qué ruidos vas a escuchar? Aprende con este artículo a identificar los ruidos respiratorios, distinguir los fisiológicos de los patológicos, saber qué los genera y a relacionarlos con sus principales patologías. Aquí te daremos las herramientas necesarias para que hagas un diagnostico rápido y veraz durante tu guardia.

El flujo de aire a través de las vías aéreas causa una serie de turbulencias que originan las vibraciones que percibimos como “ruidos”. Por ejemplo: cuando hace mucho viento y escuchas el silbar de la corriente de aire al atravesar alguna casa. Esto ocurre principalmente en la laringe y en las bifurcaciones de los bronquios mayores, lobulares y segmentarios. En las vías aéreas más periféricas la velocidad disminuye rápidamente, siendo muy lenta cerca de los alvéolos, en los que se permite un paso de aire fluido. Por lo tanto, a nivel distal no hay turbulencias y es totalmente normal que no se generen ruidos respiratorios.

Ruidos fisiológicos

Como ha sido y seguirá siendo durante toda tu vida como profesional de la salud, para lograr distinguir lo anormal, debes conocer y comprender lo fisiológico. En el caso del aparato respiratorio, es sustancial que conozcas los ruidos normales que se generan así como dominar el uso de tu estetoscopio para dicho fin.

  • Ruido bronquial (o tubular): Lo produce el paso de aire a través de la tráquea. Es un sonido profundo y muy fuerte en el que la espiración resulta más larga que la inspiración.
No dejes de leer:  Cáncer de Tiroides: Clasificación, evaluación y tratamiento.
  • Ruido broncovesicular: Se escucha al auscultar sobre las vías aéreas grandes. Es un sonido de mediana intensidad y duración que se encuentra audible tanto en la inspiración como en la espiración.
  • Murmullo vesicular: Lo puedes escuchar si auscultas en cualquier otro lugar del tórax. Es un sonido más suave y está presente durante la inspiración.

Ruidos patológicos

Se les llama “ruidos adventicios“, son los sonidos superpuestos a los ruidos que se generan en una respiración normal. Estos, absolutamente todos y en todos los casos, son señales de patología pulmonar aguda o crónica. Algunas enfermedades pueden generar ruidos adventicios específicos, mientras que otras pueden producir combinaciones de uno o varios. Existen cuatro grupos principales en la actualidad.

Estertores (sonidos crepitantes)

Se generan cuando, en cualquier parte de la vía respiratoria, existe la presencia de fluidos (por ejemplo, de tipo mucoso) abundantes. Se escuchan más frecuentemente en las bases pulmonares y son más obvios durante la inspiración. Es un sonido burbujeante agudo, como cuando soplas con una pajilla dentro de un vaso con líquido. Suele estar presente en patologías como el EPOC, neumonía, hemorragia pulmonar, edema pulmonar cardiogénico y síndrome de distrés respiratorio agudo.

 Sibilancias

Se generan por estenosis de las vías de pequeño calibre. Se escuchan sobre todo en los campos pulmonares alejados de los bronquios principales y están presentes tanto en la inspiración como en la espiración. Los ruidos son como chillidos muy agudos, o silbidos. Principalmente se encuentra en la patología asmática. También en bronquitis, bronquiolitis, bronquiectasias, fibrosis quística y laringotraqueobronquitis.

No dejes de leer:  Absceso pulmonar: Claves diagnósticas y tratamiento del adscrito.

Roncus (gorjeo)

El roncus se produce a causa de la presencia de abundantes secreciones o broncoespasmo en los bronquios principales. Es mucho más pronunciado durante la espiración. Suele estar acompañado por la presencia de tos. El sonido es semejante a un gorgoteo, fuerte, intenso, como ronquidos. Está presente en la neumonía, asma, bronquiectasias, fibrosis quística y neoplasias broncopulmonares. Suele ser fundamental para distinguir la bronquitis crónica de la aguda.

 Roce pleural

Son producidos por la existencia de líquido entre las dos superficies pleurales, donde se genera un roce entre las pleuras, durante la fase inspiratoria. Son sonidos “chillantes”, como si estuvieras frotando una lámina de metal con otra. Las principales causas son la pleuritis y los carcinomas pleurales. Existen otras como la asbestosis, pleuresía y embolismo pulmonar.

Para terminar

Recuerda que la mejor forma de auscultar el tórax es en sus cuatro caras (anterior, lateral, axilar y posterior). Siempre que auscultes, hazlo de forma bilateral, comparando el lado izquierdo con el derecho para que te sea más fácil distinguir los ruidos tanto normales como patológicos. En el caso de la auscultación posterior, en el área donde se sitúa la escápula. Te será más fácil si le pides al paciente que cruce los brazos por delante del cuerpo, juntando los codos lo más que pueda; de esta manera lograrás una extensión de la superficie a auscultar.

Tal vez a la primera no te parezca fácil, pero si continúas con tu estudio y te pones en práctica, tu estetoscopio será bien usado y tú estarás bien entrenado.

Referencias:

  1. Abraham Bohadana, M.D., Gabriel Izbicki, M.D., and Steve S. Kraman, M.D. (2014). Fundamentals of Lung Auscultation. N Engl J Med 2014;370:744-51. DOI: 10.1056/NEJMra1302901.
  2. Canterbury District Health Board (2013). Clinical skills unit: heart and lungs auscultation. Canterbury: England.
  3. Joseph Loscalzo (2013). Harrison’s: Pulmonary and critical care medicine. United States.
  4. Sinclair Community College (2012). Breath sounds review. Ohio: United States.
No dejes de leer:  Enfermedades que no ameritan antibióticos (y todo mundo lo hace)

Última modificación: 29/07/2015, a las 09:53 a. m.